Esta casa rural en el pueblecito gallego de Soar (Pontevedra) tiene un encanto especial, con esa chimenea en la cocina típica del lugar, donde se hacían las empanadas y el pan. Consistía en meter las brasas que se hacían en el poyete de la chimenea, hasta que tomara la temperatura deseada, se sacaban y el calor se mantenía para hacer el pan, las empanadas, etc. las habitaciones muy coquetas con buenas vistas, tienen un Hórreo junto a donde aparcamos el coche. La verdad que nos encantó y sobre todo el trato de los anfitriones, Esteban y Mercedes. Volveremos sin dudas.